SATIRIZANDO EL AMOR ROMÁNTICO Y LOS ROLES SEXUALES

RESEÑA: ORLANDO – VIRGINIA WOOLF

Sexta novela de la genial y fascinante escritora británica Virginia Woolf, titulada originalmente Orlando, una biografía. Fue concebida como una parodia del género biográfico típico del período victoriano, donde solo aparecían hombres y responde al vanguardismo literario inglés de principios del siglo XX. Orlando juega con las convenciones del género novelístico de la misma manera que juega con las convenciones de la biografía. Es una novela impregnada de reminiscencias Shakespearianas, con constantes alusiones a las tramas de Otelo y de Mucho ruido y pocas nueces, así como al Orlando enamorado de Boiardo y al Orlando furioso de Ariosto. Todas ellas son obras que giran en torno a la traición, los celos y la complejidad de las relaciones humanas.

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Orlando
Virginia Woolf
Alianza, 2012
Trad. María Luisa Balseiro

El personaje protagonista de Orlando de Virginia Woolf es un joven aristócrata, andrógino de vida extraordinariamente longeva, puesto que el relato de su vida se inicia en el siglo XVI, en plena época Isabelina y acaba a principios del siglo XX (en el mismo año en que se publicó la novela, en 1928) sin haber envejecido y tras sufrir un misterioso cambio de género. Esta ruptura con la realidad, esta transgresión, hace pivotar la obra en torno a lo fantástico o el realismo mágico pero, precisamente lo fantástico es lo que la dota de una carga simbólica extraordinaria, impresionante, que la conduce a lo alegórico y a lo poético para abordar temas como la identidad, la muerte, el amor, los celos, la relatividad del tiempo, el género, la homosexualidad, la sexualidad femenina, la mujer como creadora literaria, la cuestión de las diferencias entre hombres y mujeres a través del probablemente primer transgénero de la historia de la literatura… Virginia Woolf quería demostrar con esta sátira que las diferencias de género no afectan al alma de las personas, que las diferencias de género son adquiridas cultural y socialmente hablando para crear la absurdidad de los roles sexuales.
Parte del personaje de Orlando está inspirado en la figura histórica de la escritora Vita Sackville-West, por lo que muchos han interpretado esta novela como una carta de amor dirigida a la que se dice que fue su gran amor y amante. De hecho Virginia Woolf le dedica la obra a Vita Sackville-West. Y sin embargo, en el personaje de Orlando se funden las personalidades de Virginia en lo emocional y la de Vita en lo físico y en lo anecdótico. Porque lo cierto es que la novela fue más bien una especie de instrumento de venganza y reafirmación, escrita en un ataque de celos de Virginia porque Vita la había abandonado por otra mujer. De hecho, el tema de la traición y los celos se repiten constantemente en Orlando, para acabar satirizando el amor romántico.

Autor reseña: Maite Mateos

Virginia Woolf. Reflexiones acerca de la identidad sexual.

… El hombre mira el mundo de frente, como si estuviera hecho para su conveniencia y aderezado a su gusto. La mujer le lanza una mirada de soslayo, llena de sutileza, de suspicacia incluso. Si los dos hubieran vestido la misma ropa, es posible que su manera de pensar hubiera sido también la misma. Tal es el parecer de algunos filósofos que no dejan de ser sabios, pero en conjunto nosotros nos inclinamos por otro. Felizmente, la diferencia entre los sexos es una diferencia de gran hondura. La ropa no es sino un símbolo de algo escondido muy adentro.

(…)

Por diferentes que sean los sexos, se entremezclan. En todo ser humano hay una vacilación de un sexo al otro, y a menudo es sólo la ropa lo que mantiene la apariencia masculina o femenina, mientras que por debajo el sexo es lo contrario de lo que es por encima. De las complicaciones y confusiones resultantes todo el mundo ha tenido experiencia.

Virginia Woolf. Orlando
Alianza Editorial 2012
Pág. 173-174

Virginia Woolf. Reflexiones acerca de la creación artística.

…el anonimato envuelve al hombre como una bruma; el anonimato es oscuro, amplio y libre; el anonimato permite al espíritu seguir su camino sin trabas. Sobre el hombre anónimo se derrama el clemente efluvio de la oscuridad. Nadie sabe de dónde viene ni adónde va. Puede buscar la verdad y decirla; sólo él es libre; sólo él es veraz; sólo él está en paz.
(…)
Sumido largo tiempo en hondas cogitaciones sobre el valor del anonimato y la dicha de no tener nombre, sino ser como una ola que regresa al profundo cuerpo del mar; pensando cómo el anonimato libera a la mente de la irritación, de la envidia y el rencor, cómo hace correr por la venas las aguas libres de la generosidad y la magnanimidad; y permite dar y tomar sin dar gracias ni alabanza; que habrá sido el caso de todos los grandes poetas, suponía (aunque su conocimiento del griego no era suficiente para sacarle de dudas), porque, pensaba, Shakespeare tuvo que escribir así, y los constructores de templos construir así, anónimamente, sin necesidad de gratitud ni de renombre, sino sólo de su trabajo durante el día y quizá un poco de cerveza por la noche…

Virginia Woolf. Orlando
Alianza Editorial 2012
Pág. 97-98