MÁS ALLÁ DEL HOMBRE Y LA MUJER

RESEÑA: TEORÍA KING KONG – VIRGINIE DESPENTES

Este ensayo es una sacudida, una inspiración, una profunda reflexión que tal vez contribuya a la aceleración del derrumbe de los cimientos del sistema capitalista o de la sociedad patriarcal, que es lo mismo. teoriakingkong
Virgine Despentes está considerada como una de las escritoras francesas más transgresoras e incómodas de los últimos tiempos. Y realmente, la Teoría King Kong es un texto polémico, impactante, directo, incisivo, colérico e incluso feroz en ocasiones, que habla de temas incómodos bajo un prisma autobiográfico irresistible, de temas como la violación, la prostitución, la pornografía, las diferencias de género impuestas a través de la cultura, de la trampa de la maternidad y de la trampa del machismo porque, “la familia, la virilidad guerrera, el pudor, todos los valores tradicionales están orientados a asignar un rol a casa sexo. Los hombres, cadáveres gratuitos para el estado, las mujeres esclavas de los hombres. Al final, todos esclavizados y nuestras sexualidades confiscadas, controladas, normativizadas. Siempre hay una clase social interesada en que las cosas continúen así, y que esconde la verdad sobre sus motivaciones más profundas”.
Y es que las palabras de Virgine Despentes, más o menos contundentes y en ocasiones contradictorias, no dejan de ser por ello menos acertadas las más de las veces, en especial cuando habla de la feminidad y la masculinidad como una construcción cultural, como una forma de opresión que ejerce la oligarquía del sistema capitalista sobre todos nosotros y en especial cuando habla de la opresión que los hombres ejercen concretamente sobre las mujeres porque, “Las ventajas que obtenéis de vuestra opresión están en peligro. Cuando defendéis vuestros privilegios de macho sois como los empleados de unos grandes hoteles que se creen los propietarios del lugar… unos sirvientes arrogantes y nada más”.
La revolución, afirma Despentes, pasa por reventar el sistema de mascaradas de la repartición de los roles entre los géneros. Porque King Kong, entendido como metáfora del estado primigenio en que no existían diferencias culturales entre los sexos, nunca debió ser exterminado. Debemos esforzarnos por recuperar a ese King Kong, esa esencia que está más allá del hombre y la mujer y nos convierte en personas.
Basta leer la Teoría King Kong para remover nuestros pensamientos y entender de una vez por todas que el feminismo no es algo que solo atañe a las mujeres. El feminismo es la revolución de todos.

Autor reseña: Maite Mateos

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UNA EXHORTACIÓN A LA REFLEXIÓN

RESEÑA: FAHRENHEIT 451 – RAY BRADBURY

Novela de culto escrita en 1953 que aborda el tema de la censura, la soledad y la tiranía de los medios de comunicación. En ella se describe un mundo distópico en el que leer, pasear y pensar está mal considerado, mientras que conducir a más de 150 km por hora y ver la televisión es el summum de la felicidad y lo que debería hacer cualquier ciudadano normal y corriente.
Eso es exactamente lo que está ocurriendo en el mundo real de hoy día, salvando la distancia de que aún no tenemos un cuerpo de “bomberos” que se dedique a quemar los libros y a perseguir a las personas que atesoran libros en sus viviendas.fahrenheit Fahrenheit 451 es concretamente la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde. El fuego que destruye y purifica. Esta es la idea que defiende Beatty, el capitán de los “bomberos”, a los que define como guardianes de la felicidad, felicidad entendida como el triunfo de la tiranía de la mayoría, de la mediocridad y la uniformidad. Y no obstante, la de Fahrenheit 451 es una sociedad que no logra ser feliz en su supuesta felicidad. Las tasas de suicidio se han disparado y sus vidas están tan vacías como las películas, las series, los programas y las retransmisiones deportivas que contemplan sin descanso, en su afán por vivir a toda velocidad, sin tiempo para un auténtico contacto humano y sin tiempo para pensar más allá de lo que dicta el gobierno a través de la televisión.
Por eso en el mundo de Fahrenheit 451, como en el de hoy, los libros son una amenaza, una brecha abierta hacia la disconformidad, la duda y las preguntas constantes…, porque invitan a pensar.

Autor reseña: Maite Mateos

¿PERDURABILIDAD O TRANSFORMACIÓN?

RESEÑA: BERTA ISLA – JAVIER MARÍAS

Introspectiva, obsesiva, Berta Isla es mucho más que una historia de espionaje o de amor. Es más, la supuesta historia de espionaje o de amor es en realidad una excusa, la épica, el marco para una auténtica historia de indagación, de reflexión, del estilo al que Marías ya nos tiene acostumbrados, con su mismo ritmo lento, hipnótico y denso de siempre. Pero, Marías es un autor al que se le puede perdonar la falta de ritmo, entre otras cosas, e incluso agradecérselo, precisamente por la riqueza y profundidad de sus reflexiones. Va más allá del típico tema de la búsqueda de identidad, porque en esta ocasión, el yo de Tomás Nevinson, el personaje principal, va difuminándose, perdiéndose a lo largo de la narración, pese a los ingentes esfuerzos de su compañera, Berta Isla, por intentar fijarlo, reconstruirlo, como si de un nuevo sudario tejido se tratara.BertaIsla
Sí. Berta Isla es como una nueva Penélope y Tomás Nevinson como un Ulises Contemporáneo que se ve obligado a llevar a cabo una gesta que resulta ser lo que no es, el fruto de un fraude y un autoengaño, una gesta enclavada entre Oxford y el turbulento Madrid de finales del franquismo. Porque Berta Isla pertenece al ciclo de Oxford, del que emergen reiterativamente personajes como Tupra y Peter Wheeler, al que pertenecen también novelas como Todas las alamas, Negra espalda del tiempo y Tu rostro mañana. Y en Berta Isla, una vez más, vuelven a ser continuas las referencias a las grandes figuras de la literatura como Dickens, Flaubert, T.S. Eliot y especialmente Shakespeare, que Marías utiliza sabiamente a modo de puertas hacia la digresión, hacia una rotación de pensamientos en torno a la vida como ilusión, la opacidad del mundo, el paso implacable del tiempo, las peculiares relaciones entre las personas o las ambigüedades de las relaciones amorosas.
Y si nos detenemos por un momento en este último tema, asistimos en Berta Isla a una profunda solidez de las ataduras (amor como atadura) por encima de las sospechas, las ausencias y las dudas. Y cierto, en Berta Isla no hay fidelidad, como sí la hay en la Penélope de Homero. Y sin embargo, hay una apuesta por la perdurabilidad del sentimiento amoroso. ¿Perdurabilidad o transformación?
Lo que rechina en Berta Isla es esa imagen repetida hasta la saciedad, ese modelo de mujer que espera, que aguanta, que se resigna a la intermitencia del otro en su vida. Pero, ¿Berta Isla se resigna o acepta? ¿Acepta porque simplemente no se ha presentado en su vida ningún otro hombre que haya logrado eclipsar completamente la imagen de Tomás Nevinson? ¿Supera realmente Berta Isla la imagen  de la resignación de Penélope? ¿Es Berta Isla un nuevo modelo de mujer idealizado desde la perspectiva masculina?
Marías hace hincapié también en otro tema recurrente de su obra, el oficio de narrar contrapuesto y análogo al oficio de vivir y al oficio del espionaje, que recoge una vez más la idea de la novela como una forma de conocimiento / reconocimiento de las complejidades de la vida. Porque, frente a la opacidad de las personas, tal vez, solo la novela sea capaz de devolver una imagen diáfana de las mismas.

Autor reseña: Maite Mateos

JUEGO MAGISTRAL DE FICCIONES Y PARADOJAS

RESEÑA: LA SEMILLA DE LA BRUJA – MARGARET ATWOOD

Esta es la respuesta de una de las novelistas más destacadas de la literatura actual, al proyecto Hogarth Shakespeare (promovido por la editorial Hogarth Press, fundada en 1917 en el salón de la casa de Virginia Woolf) que consiste en reescribir las obras de Shakespeare para los lectores del siglo XXI. Porque La semilla de la bruja es exactamente eso, una revisión de La tempestad de Shakespeare. La semilla de la bruja es un divertimento muy ameno y reflexivo porque Margaret Atwood logra, de forma magistral, que el lector que no conoce la obra original no se pierda. A través del personaje de Felix Phillips, identificado emocionalmente con el personaje de Próspero en La tempestad, obra que convierte en su obsesión, asistimos una vez más a un juego ejemplar de ficciones e ilusiones, así como a nuevas lecturas e interpretaciones, adaptadas a los tiempos de hoy.la-semilla-de-la-bruja_margaret-atwood- En La semilla de la bruja reencontramos pues los temas de La tempestad, como son la traición, la venganza, el perdón y la redención y se añaden los temas de la muerte y el duelo. De ese modo, los reclusos del correccional Fletcher, como en una nueva isla asolada por una tempestad, serán dirigidos por el director de artes escénicas Felix Phillips, caído en desgracia tras una traición y reconvertido en el profesor Duke, para culminar una venganza que desemboca en lo que algunos interpretan como una reivindicación naif propia de la literatura juvenil, como si la literatura en general no pudiera abordar los mismos temas del perdón, la redención, las segundas oportunidades y reivindicarlos más allá de lo naif… Porque en el fondo, no deja de ser todo una percepción más subjetiva que objetiva y una excusa para superar las arcaicas lecturas coloniales y patriarcales de La tempestad, centradas en los personajes de Calibán y Miranda. Y es que en la novela de Atwood, Calibán, la auténtica semilla de la bruja, es más que un desdoblamiento del personaje de Felix Phillips, como lo es el mismo Ariel. Si Calibán es más que el lado oscuro, Ariel/Miranda es más que el lado luminoso de Felix Phillips. En la síntesis de los dos encontramos la paradoja. Porque la vida está llena de contradicciones, como nuestros propios interiores. Y Miranda, la hija sumisa, se ha convertido en una compleja dicotomía del mismo Phillips. Por un lado, en un sentimiento de culpa y fragilidad y por otro lado, en una sensación de gran fortaleza y luminosidad a la que necesita dar rienda suelta, libertad. Y la Miranda interpretada en el correccional por la contundente Anne-Marie, es algo más  que un personaje secundario, más que dispuesto a reivindicar su valía y sus propias contradicciones…

Autor reseña: Maite Mateos

RESEÑA: YO, OTRO. CRÓNICA DEL CAMBIO – IMRE KERSTÉSZ

Espectacular obra de no ficción, a modo de libro de pensamientos donde Kerstész, Premio Nobel de literatura 2002, intuye que sobrevivimos en un fluir constante del yo, un yo entendido como mente, como pura energía activa.Yo,otro-106684 Y se pregunta constantemente por las fuerzas negativas del ser humano, por lo que Hannah Arendt denomina la banalidad del mal que conducirá quizá a la destrucción inevitable de la humanidad. De este modo, partiendo de la reflexión de su propia identidad, Kerstész como superviviente del Holocausto, rehúye la identificación con todo lo que signifique su origen judío y húngaro y medita acerca de la escritura, la existencia y la evolución de la mentalidad que ha marcado el siglo XX, en el que “el soldado se ha convertido en asesino profesional, la política en crimen, el capital, en gran industria exterminadora de hombres y equipada con crematorios; la ley, en regla para el juego sucio; la libertad universal, en cárcel para los pueblos; el antisemitismo en Auschwitz; el sentimiento nacional, en genocidio”.

Autor reseña: Maite Mateos

REGRESANDO AL PUNTO CERO / RENOMBRANDO AL MACHISMO

Machismo es una expresión derivada de la palabra macho y por eso hay quien tiende a identificar la palabra machismo, única y exclusivamente con los hombres. Lo mismo ocurre con la palabra patriarcado.
Pero machismo o patriarcado no son sinónimos de macho, hombre o padre, sino que es una manera de pensar, una ideología que tenemos todos en mayor o menor medida grabada a fuego en lo más hondo de nuestras mentes que incluye un conjunto de conductas, creencias, actitudes y prácticas sociales que tienen como objeto la dominación y la negación de aquello que es diferente y especialmente ataca a la mujer como persona (entre otras colectividades).
El machismo o sexismo es una actitud de prepotencia, un deseo de dominio, de control y no duda en utilizar la violencia para conquistar e imponerse. Por tanto, el machismo no es una actitud exclusiva de los hombres. También las mujeres tienen comportamientos y actitudes machistas. También las mujeres son capaces de utilizar la violencia para satisfacer su deseo  de dominio respecto al género que sea.
Muchos rechazan el tema de la violencia de género contra las mujeres argumentando que también existen muchos hombres víctimas de la violencia por parte de sus parejas o familiares más cercanos, que resultan ser mujeres. Y sí, existen hombres víctimas de la violencia sexista. Y no voy a entrar en si se dan más casos de violencia de un género respecto a otro. Lo importante es aceptar la idea de que un hombre puede ser víctima de la violencia de una mujer y superar la percepción machista de que un hombre solo puede ser, por definición, un sujeto fuerte y dominante. Rompamos con esos arquetipos y romperemos también con el sexismo y con la idea errónea de que el antónimo opuesto al machismo es el feminismo.
La realidad es que la palabra opuesta a la misoginia o al machismo es misandria (aunque haya algunos que últimamente hayan inventado vocablos más vulgares como hembrismo o feminazi). La misandria se define como el odio o aversión hacia los varones, algo que en realidad está muy alejado del feminismo.NawalElSaadawi_MujerEnPuntoCero El feminismo no es odio y aversión a los hombres, sino que es un movimiento de protesta que tiene como objeto el cuestionar la dominación de unas personas respecto a las otras y especialmente de un sexo, el del hombre respecto a la mujer, porque es una evidencia que históricamente, ciertas personas, por el hecho de ser mujeres, han sido dominadas, abusadas, discriminadas y anuladas como personas. Eso es lo mismo que experimentó la Firdaus, un personaje de la novela de Nawal El Saadawi, Mujer en punto cero, publicada en 1983 y que hoy día es considerada como uno de los puntales del feminismo. El personaje de la Firdaus está inspirado en una mujer real que optó por responder con violencia a la violencia que estaban ejerciendo sobre ella. Pero no debe entenderse la novela como una justificación de la violencia, ni siquiera de la prostitución, por mucho que se afirme en ella, siguiendo las palabras de la Firdaus que “su oficio lo habían inventado los hombres, los hombres son quienes controlan nuestros dos mundos, el de la tierra y el cielo. Los hombres obligan a las mujeres a vender su cuerpo a un precio, y el precio más bajo de todos es el de las esposas. Todas las mujeres son prostitutas de una manera u otra. Yo, como era inteligente, prefería ser una prostituta libre a ser una esposa esclavizada. Cada vez que entregaba mi cuerpo, cobraba el precio más alto”.
La novela debe entenderse como un camino hacia la reflexión. La Firdaus, cuando al fin vuelve a experimentar el abuso y el dominio sobre ella, por parte de un proxeneta, reacciona matando a ese proxeneta. Utiliza la violencia. Ella se justifica diciendo que no ha matado con la navaja sino con la verdad. Ella acepta el hecho de que la deban ejecutar por ello, por la violencia ejercida, pero sabe que en el fondo no es esa la causa de su eminente ejecución. Afirma que “cuando maté lo hice con la verdad, no con una navaja. Por eso tienen miedo y prisa por ejecutarme. No es la navaja a lo que temen, sino a la verdad. Esa verdad tan terrible me da una gran fuerza. Me protege del miedo a la muerte, a la vida, al hambre, a la desnudez o a la destrucción. Es esa verdad terrible lo que me impide tener miedo de la brutalidad de los gobernantes y de los policías”.
Una verdad que está reflejada en una cancioncilla que la Firdaus disfruta tarareando:

No espero nada,
no quiero nada,
no temo nada,
soy libre.

Hemos de entender pues, que haya quien reaccione con violencia si se le pone al límite de sus fuerzas y de la pérdida de su libertad, como le ocurre a la Firdaus, ya sea hombre o mujer, pero todos deberíamos luchar por erradicarla de nuestras vidas. Deberíamos luchar contra la violencia, el dominio y la discriminación de unos sobre otros. Y eso es lo que es el machismo, violencia, dominio y discriminación de unos sobre otros.
Hay quienes se sienten aludidos y atacados cuando se habla de machismo y  responden vanagloriándose de sentirse moderadamente machistas,  cayendo en el error de identificar una y otra vez la palabra machista con la palabra macho o varón, sintiéndose orgullosos de responder a los arquetipos de lo que se entiende por ser muy macho, muy viril, que no hace otra cosa que enmascarar sus miedos a ser tachados de débiles. Prefieren ser considerados machistas si eso les devuelve en el espejo la idea o el reflejo de lo que creen  que deben ser, fuertes y dominantes. Es como un círculo vicioso.
No obstante entiendo que se sientan atacados y lo entiendo porque algo similar sentimos algunos al oír el término de feminazi, que recuerda a la palabra feminismo y puede tomarse equivocadamente como un ataque al feminismo, visto erróneamente como misandria. Y ya va siendo hora de que superemos esas nociones equivocadas. Por eso es necesario reescribirlas y tal vez hallar nuevas palabras (como la palabra sexismo) con las que nombrarlas.

Autor: Maite Mateos