RESEÑA: AMSTERDAM – IAN McEWAN

El eje central de esta novela gira en torno al tema de la precariedad de la amistad, una amistad que comienza a decaer una vez desaparecido el vínculo que la forjaba, degenerando en una especie de animadversión que acaba conduciendo al rencor y a la venganza. Se aborda, asimismo, el tema de la eutanasia, de forma secundaria, quizá demasiado frívolamente, sin profundizar, limitándose a perfilar los peligros que puede entrañar, puesto que, al fin y al cabo, no resulta del todo verosímil que ésta pueda llevarse a cabo de una manera tan poco escrupulosa, tal y como ocurre en la novela.amsterdam-10683
Precisamente, la moralidad, la corrupción y la manipulación de la información por parte de los medios de comunicación controlados por el poder vigente, son otros de los temas que aborda la novela. Y todos los deja abiertos a la reflexión. Tal vez por eso resulta tan abrupto el final, dejándonos con las ganas de que se hubiera recreado más a fondo en ellos. Y no obstante, tal vez ahí radica parte de la genialidad que muchos atribuyen a McEwan como narrador de historias. Hay quien defiende que es el manejo sutil que hace de la ironía y el sarcasmo al afrontar dichos temas lo que convirtieron a Amsterdam en merecedora del premio Brooker Prizer en 1998. Lo que sí es cierto es que la novela ofrece una imagen en cierto modo desazonadora de la confrontación existente entre el espíritu artístico y creativo y la ruidosa sociedad consumista, agresiva y capitalista en la que nos hayamos inmersos.

Autor Reseña: Maite Mateos

Anuncios