UNA ODA AL LIBRE PENSAMIENTO, A LA REBELDÍA INTELECTUAL Y PERSONAL

Acerca del SINE SPECULO, reseña de Mariano Gómez García

“Sine Speculo”es la última obra de Maite Mateos Torres. En esta ocasión, la escritora barcelonesa aborda, en la que se me antoja su novela más ambiciosa, la lenta y meticulosa construcción de la vida de cada uno de nosotros, del pensamiento individual que ha de soportar el rumbo vital de la existencia del ser humano que desea ser digno de semejante apelativo: “…cada uno debe construir su propia ruta de vida, su propia verdad, al margen de todo lo establecido.” Y hay que hacerlo arriesgándolo todo, sin miedo a equivocarse, incluso caminando a ciegas si fuera preciso: “Sobre los cimientos de los pensamientos de los otros, o sobre la nada, debíamos construir nuestro propio pensamiento. ¿Era posible construirlo sobre la nada?¿Sin espejo alguno?, me repetía una y otra vez. Sine speculo…me devolvía el eco de mi mente”.

Una protagonista femenina, Alais de Albió, va desarrollando este leit motiv a lo largo de las páginas de la novela, al tiempo que la autora engrana hábilmente la narración de las peripecias intelectuales de su personaje con la lucha sin cuartel, que resulta ser de candente actualidad, en la que la dama se ve inmersa cuando intenta brillar con luz propia en un mundo dramática e injustamente masculino, que relega a papeles secundarios a las mujeres en todos los terrenos del arte y del saber por el mero hecho de serlo. Asistimos, por tanto, a la forja del carácter de una mujer intrépida y rebelde, que sospecha su procedencia aristocrática y que acepta hacerse pasar por un varón con tal de poder acceder al reservorio de cultura que en aquel lejano entonces estaba reservado exclusivamente para los hombres. En este sentido, la obra conecta con facilidad con el lector y se gana una mirada cómplice por parte del mismo, lo que hace que se lea con rapidez.
La protagonista se irá encontrando, durante su peculiar singladura, con otras mujeres, casi todas criaturas inquietas e inconformistas como ella misma, y con un par de varones que la marcarán profundamente cuando Alais sienta la inevitable llamada del sexo, la atracción por otra persona. Desde un punto de vista marcadamente frío e intelectual, deliberadamente aséptico, con el alejamiento propio del filósofo, la dama examinará sus relaciones con el sexo opuesto, tan solo para acabar cayendo gustosamente en las delicias del amor carnal, con sus claros y sus sombras: “¿Cuánto tiempo más duraría esa pasión y los sentimientos que la alimentaban? La percibía como algo muy frágil, como algo que también debía cultivarse con sumo cuidado”.
La acción se desarrolla en la Cataluña de mediados del siglo XV, época azarosa y agitada políticamente, y está documentada con amplitud y rigor. Destaca del mismo modo, y en lo tocante a documentación, la labor realizada por Maite para dar a conocer al lector, siquiera sea de manera tangencial, la interesante obra de poetisas españolas y moriscas de tan turbulentos momentos históricos, para significar con total claridad que el genio artístico, filosófico y científico del sexo femenino lleva presente entre nosotros desde el principio de los tiempos, por mucho que voces acomplejadas, malévolas o simplemente desinformadas hayan querido ocultarlo o negarlo. Pero en realidad, este instante de la historia no aporta, en mi opinión, nada sustancial al asunto central de la narración. Funciona, no obstante, como un telón de fondo eficaz y bien construido, contra el que se recorta con nitidez lo que en realidad quiere contarse, que es materia tan importante que destacaría prácticamente en cualquier época en la que se incardinase el transcurso de los hechos.
Igualdad entre hombres y mujeres, en la ciencia, en el arte, en el sexo, en la vida toda: “Lo masculino y lo femenino necesita cada uno de un infinito propio, puesto que la mujer no puede ser entendida como la medida del hombre ni el hombre como la medida de la mujer ().Todos necesitamos de nuestra propia medida para ser libres”.
En resumidas cuentas, una oda al libre pensamiento, a la rebeldía intelectual y personal, a la igualdad entre sexos y a la ineludible, imperiosa necesidad de pensar por uno mismo para convertirse “…en una persona difícil de manipular y por tanto en una persona más libre”, asunto por otra parte recurrente en la obra de Maite, presente por tanto en otras de sus novelas como “Memento fabulis”.
De muy recomendable lectura, con total franqueza.

 

Autor reseña: Mariano Gómez García

http://marianogomezgarcia.com/?page_id=1792

 

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CONTRA LO QUE TODOS DEBEMOS REBELARNOS

RESEÑA: EL ÚLTIMO PATRIARCA – NAJAT EL HACHMI

Novela impregnada de la tradición oral y al mismo tiempo rompedora, con ese lenguaje tan crudo y directo en las descripciones de las escenas, cargadas unas de gran emotividad y otras de extrema violencia.el-ultimo-patriarca
Es una narración desacomplejada y valiente por parte de una autora de origen marroquí, que habla sin tapujos de la sexualidad de sus personajes, de las desigualdades sociales, de las desigualdades de género y del sistema patriarcal opresor que convierte en víctimas a hombres y mujeres por igual. Porque el patriarcado solo otorga privilegios a algunas personas, aquellas que hacen uso de la violencia en general para dominar, oprimir y someter a los demás. Como hace Mimoun en la novela, un personaje odioso, que desde niño aprende a ejercer la violencia física y psíquica contra todos los que le rodean, hermanos, padres, amantes, esposa, hijos… La pregunta es ¿se aprende, se inculca o se lleva en los genes el ser violento, dominante, opresor? En el caso de Mimoun, el protagonista de la novela, capaz de ejercer una violencia extrema, está claro que hay algo mucho más complejo que un temperamento agresivo. Todos en su entorno, desde muy niño, no hacen más que reforzar su comportamiento, considerándolo como normal en un niño o justificando su agresividad extrema como un simple trastorno transitorio. Y no es gratuito que sean la madre y las hermanas quienes más refuercen su comportamiento, educadas como están ellas mismas en esperar que sea así como se comporte un hombre con ellas, como un opresor, un dominador, un proveedor al que deben servir en todo.
El tema de la violencia de género está muy presente en la novela, pero esa violencia en realidad va mucho más allá del género, aunque las mujeres sean siempre las que tienden a sufrir de manera más notoria sus efectos.
El último patriarca es la historia de cómo y porqué se convierte alguien en un patriarca, perpetuando un sistema contra el cual debemos todos rebelarnos, al igual que hace la hija de Mimoun en el sorprendente final de la novela.

Autor reseña: Maite Mateos

EN LOS MÁRGENES DE LA SUPERFICIALIDAD

RESEÑA: LAS HIJAS DEL AGUA – SANDRA BARNEDA

Novela de ficción histórica contextualizada en la Venecia de finales del siglo XVIII. Es una historia que reivindica el papel que la mujer ha desempeñado en la historia en la lucha por sus derechos, cierto, combinando las voces de mujeres ficticias, como Lucrezia o Arabella, con las voces reales de mujeres feministas ilustres de la época, como Mary Wollstonecraft, entre otras. Pero, pese a esa conexión que aporta cierta solidez y seriedad al argumento, no deja de ser una historia de intrigas, una historia frívola que peca de un exceso de romanticismo y eso la mantiene en los márgenes de la superficialidad.Hijasdelagua
Es más, la idea de una ficticia hermandad secreta de mujeres creada para luchar por los derechos femeninos es, en los inicios de la novela, muy sugerente y prometedora. Sin embargo, acaba derivando, tal vez inconscientemente por parte de la autora, hacia el enfoque equivocado de que el feminismo ha de identificarse estrictamente con las mujeres y el machismo o sexismo con los hombres… Y ese enfoque, por desgracia, se hace patente en la narración cuando prácticamente todos los personajes masculinos son malísimos (salvo la excepción del gondolero o alguno que otro, cuya presencia en la narración no deja de ser anecdótica), mientras que los personajes femeninos son todos más o menos buenísimos. Ese es el gran fallo de esta novela, esa caída en los estereotipos del feminismo más infantiloide, que convierte a Las hijas del agua en una historia para mentes poco exigentes que solo buscan una novela de aventuras para pasar un buen rato.

Autor reseña: Maite Mateos

LA EDAD EN QUE DESCUBRIMOS QUE NO EXISTE NI EL HOMBRE NI LA MUJER DE NUESTRAS VIDAS

RESEÑA: 39+1 – SÍLVIA SOLER

La edad en la que descubres que el hombre de tu vida eres tú misma… Este es el reivindicativo subtítulo de la novela de la autora catalana Sílvia Soler que retrata a un grupo de amigas que se hayan en la crítica frontera de los 40 años y que inspiró una serie televisiva emitida por el canal catalán TV3.39+1
Es una novela entretenida, divertida, cargada de frivolidad incluso, algo que a mi gusto le resta cierta seriedad a su intención reivindicativa. Y no obstante, retrata muy bien algunos modelos de mujer urbanita, que no todos, de hoy en día, extremadamente supeditados al consumismo y a los roles de lo que se supone que ha de ser una mujer moderna, esa supermujer imposible que no existe más que en las intenciones y que acaba quizá errando en sus reivindicaciones supuestamente feministas. Porque el feminismo es algo más complejo que una simple reivindicación de género. El feminismo no debería limitarse a hablar de mujeres, sino de personas.

Autor reseña: Maite Mateos

 

REGRESANDO AL PUNTO CERO / RENOMBRANDO AL MACHISMO

Machismo es una expresión derivada de la palabra macho y por eso hay quien tiende a identificar la palabra machismo, única y exclusivamente con los hombres. Lo mismo ocurre con la palabra patriarcado.
Pero machismo o patriarcado no son sinónimos de macho, hombre o padre, sino que es una manera de pensar, una ideología que tenemos todos en mayor o menor medida grabada a fuego en lo más hondo de nuestras mentes que incluye un conjunto de conductas, creencias, actitudes y prácticas sociales que tienen como objeto la dominación y la negación de aquello que es diferente y especialmente ataca a la mujer como persona (entre otras colectividades).
El machismo o sexismo es una actitud de prepotencia, un deseo de dominio, de control y no duda en utilizar la violencia para conquistar e imponerse. Por tanto, el machismo no es una actitud exclusiva de los hombres. También las mujeres tienen comportamientos y actitudes machistas. También las mujeres son capaces de utilizar la violencia para satisfacer su deseo  de dominio respecto al género que sea.
Muchos rechazan el tema de la violencia de género contra las mujeres argumentando que también existen muchos hombres víctimas de la violencia por parte de sus parejas o familiares más cercanos, que resultan ser mujeres. Y sí, existen hombres víctimas de la violencia sexista. Y no voy a entrar en si se dan más casos de violencia de un género respecto a otro. Lo importante es aceptar la idea de que un hombre puede ser víctima de la violencia de una mujer y superar la percepción machista de que un hombre solo puede ser, por definición, un sujeto fuerte y dominante. Rompamos con esos arquetipos y romperemos también con el sexismo y con la idea errónea de que el antónimo opuesto al machismo es el feminismo.
La realidad es que la palabra opuesta a la misoginia o al machismo es misandria (aunque haya algunos que últimamente hayan inventado vocablos más vulgares como hembrismo o feminazi). La misandria se define como el odio o aversión hacia los varones, algo que en realidad está muy alejado del feminismo.NawalElSaadawi_MujerEnPuntoCero El feminismo no es odio y aversión a los hombres, sino que es un movimiento de protesta que tiene como objeto el cuestionar la dominación de unas personas respecto a las otras y especialmente de un sexo, el del hombre respecto a la mujer, porque es una evidencia que históricamente, ciertas personas, por el hecho de ser mujeres, han sido dominadas, abusadas, discriminadas y anuladas como personas. Eso es lo mismo que experimentó la Firdaus, un personaje de la novela de Nawal El Saadawi, Mujer en punto cero, publicada en 1983 y que hoy día es considerada como uno de los puntales del feminismo. El personaje de la Firdaus está inspirado en una mujer real que optó por responder con violencia a la violencia que estaban ejerciendo sobre ella. Pero no debe entenderse la novela como una justificación de la violencia, ni siquiera de la prostitución, por mucho que se afirme en ella, siguiendo las palabras de la Firdaus que “su oficio lo habían inventado los hombres, los hombres son quienes controlan nuestros dos mundos, el de la tierra y el cielo. Los hombres obligan a las mujeres a vender su cuerpo a un precio, y el precio más bajo de todos es el de las esposas. Todas las mujeres son prostitutas de una manera u otra. Yo, como era inteligente, prefería ser una prostituta libre a ser una esposa esclavizada. Cada vez que entregaba mi cuerpo, cobraba el precio más alto”.
La novela debe entenderse como un camino hacia la reflexión. La Firdaus, cuando al fin vuelve a experimentar el abuso y el dominio sobre ella, por parte de un proxeneta, reacciona matando a ese proxeneta. Utiliza la violencia. Ella se justifica diciendo que no ha matado con la navaja sino con la verdad. Ella acepta el hecho de que la deban ejecutar por ello, por la violencia ejercida, pero sabe que en el fondo no es esa la causa de su eminente ejecución. Afirma que “cuando maté lo hice con la verdad, no con una navaja. Por eso tienen miedo y prisa por ejecutarme. No es la navaja a lo que temen, sino a la verdad. Esa verdad tan terrible me da una gran fuerza. Me protege del miedo a la muerte, a la vida, al hambre, a la desnudez o a la destrucción. Es esa verdad terrible lo que me impide tener miedo de la brutalidad de los gobernantes y de los policías”.
Una verdad que está reflejada en una cancioncilla que la Firdaus disfruta tarareando:

No espero nada,
no quiero nada,
no temo nada,
soy libre.

Hemos de entender pues, que haya quien reaccione con violencia si se le pone al límite de sus fuerzas y de la pérdida de su libertad, como le ocurre a la Firdaus, ya sea hombre o mujer, pero todos deberíamos luchar por erradicarla de nuestras vidas. Deberíamos luchar contra la violencia, el dominio y la discriminación de unos sobre otros. Y eso es lo que es el machismo, violencia, dominio y discriminación de unos sobre otros.
Hay quienes se sienten aludidos y atacados cuando se habla de machismo y  responden vanagloriándose de sentirse moderadamente machistas,  cayendo en el error de identificar una y otra vez la palabra machista con la palabra macho o varón, sintiéndose orgullosos de responder a los arquetipos de lo que se entiende por ser muy macho, muy viril, que no hace otra cosa que enmascarar sus miedos a ser tachados de débiles. Prefieren ser considerados machistas si eso les devuelve en el espejo la idea o el reflejo de lo que creen  que deben ser, fuertes y dominantes. Es como un círculo vicioso.
No obstante entiendo que se sientan atacados y lo entiendo porque algo similar sentimos algunos al oír el término de feminazi, que recuerda a la palabra feminismo y puede tomarse equivocadamente como un ataque al feminismo, visto erróneamente como misandria. Y ya va siendo hora de que superemos esas nociones equivocadas. Por eso es necesario reescribirlas y tal vez hallar nuevas palabras (como la palabra sexismo) con las que nombrarlas.

Autor: Maite Mateos

CAMÍ CONTRARI / CAMINO CONTRARIO

CamiContrari

Intueixo que la meva tempesta interior difícilment s´apaivagarà per molt que senti la penetrant flaire del timó, en trepitjar-lo, mentre travesso camps i més camps d´oliveres una mica deixats… És culpa meva que estiguin així de deixats, ho sé. Però no sempre em sento amb forces d´agafar el tractor per passar la picadora, que falta que fa. Vaig esporgar el millor que vaig saber, encara que sóc conscient que les meves maneres són el escarni de tots els pagesos de la contrada. Però tant me fa. Tot i les crítiques, la temporada passada vaig gaudir d´una collita acceptable, cosa que no poden dir d´altres que presumeixen de portar anys i anys esporgant. No sóc filla d´aquesta terra però sóc filla de la terra i remenar-la és el que realment em dóna vida. Remenar-la i viure en ple contacte amb ella.
I és que per mi els pobles i les ciutats són com cementiris, on s´amunteguen els vius amb els morts ofegant-se els uns amb els altres. S´organitzen en pisos talment com nínxols o en cases, xalets i luxoses mansions com panteons a mida de les seves possibilitats econòmiques… Quin negoci el de la mort i quin negoci el de la vida… Però sempre pels altres. De tot allò és del que renego.
Les meves passes continuen sent nervioses i enèrgiques. Ho sé. És difícil contenir-se quan la indignació sobrepassa la raó i envaeix tot el cos. Fúria és el que sento. Pot ser més que fúria però, no trobo les paraules en aquesta llengua que és la meva i no ho és perquè, no sempre ha format part de la meva interioritat. I tot i així em veig abocada a esforçar-me, ha fer meves per igual paraules com timó, farigola o “tomillo” de la mateixa manera que faig meves les roques de capritxoses formes que m´envolten i que em conviden a imaginar mil i una fantasies. Això aconsegueix relaxar-me una mica i deixo anar per fi una sospira. I penso en el que m´ha posat furiosa. En les paraules del meu fill.
– Totes les dones sou iguals.
Com no he estat capaç d´inculcar al meu fill que ningú es igual a ningú? Quin mal han fet les cobejades paraules tant socialment acceptables de que tots som iguals… La igualtat pot ser molt positiva, però també ho pot ser la diferència. Tot és relatiu. Què entenem per igualtat i què entenem per diferència?
-I tots els homes sou iguals? – vaig replicar-li jo enrabiada –. Sí ja ho sé, ara em diràs que a tu ja t´està bé ser com tots els homes. Ser un home és una cosa bona, oi? I pobre de tu que mostris cap indici de ser diferent, perquè de seguida series la víctima de tots els escarnis. Que si “marieta” o… coses pitjors. I a tu et sembla bé que funcionin així les coses? Realment penses que ets tan home com se suposa que un home ha de ser? Realment penses que ser una dona és una cosa dolenta?
-Doncs… A “l´insti” hi ha un mestre que diu que els homes són molt superiors a qualsevol dona i la prova és que totes les grans personalitats de la història, tots els grans científics i artistes, tret de contades i rares excepcions, són sempre homes i jo crec que…
-I tu penses que tot el que expliquen els mestres o qui sigui és un acta de fe? Pensa et dic sempre i no creguis absolutament res. Intenta eliminar la paraula creure del teu vocabulari, de la teva ment. T´ho he aconsellat més de mil cops i mai en serà prou, sembla.
-Ja però si hi han proves irrefutables…
Jo començava a perdre la paciència.
-Proves irrefutables? De què? De que els homes són superiors a les dones? I qui ha creat aquestes proves? Qui selecciona els personatges suposadament destacats de la història? Qui decideix que un personatge destaca més que un altre? Si en la societat en la que vius encara eduquen a un home perquè inverteixi tot el seu temps en si mateix, en estudiar o en treballar i a una dona la eduquen perquè inverteixi part del seu temps, si no tot, a les tasques domèstiques a més a més d´estudiar o treballar, quins creus que tenen més oportunitats per destacar en la seva feina i en la història?
-Doncs a mi sempre m´exigeixes que faci el llit, posi ordre i t´ajudi en totes les feines de la casa o del camp. Aleshores, no tindre oportunitats per destacar en els estudis per això? – em preguntà reptador.
-Tu i jo no ens repartim les tasques per poder tenir els dos les mateixes oportunitats? – li contesto amb una altre pregunta – Per què creus que hauries de tenir tu més oportunitats que no jo per destacar o per tenir més temps lliure? No som iguals, perquè jo sóc com sóc i tu ets com ets però, això no treu que tots dos siguem persones i com a persones hem d´ajudar-nos i esforçar-nos per viure en harmonia. Si tu penses que tens més dret que jo a tenir més temps lliure o més oportunitats simplement perquè ets un home o un fill o algú millor que jo, trencaràs aquesta harmonia, provocaràs insatisfacció, malestar i la convivència serà difícil si no impossible. I això és el que passa també a un altre nivell més ampli en la societat en general.
-Molt bé, però el cas és que sempre m´estàs sermonejant i per tant ets com totes les mares i com totes les dones – va dir abans de girar cua i tancar-se a la seva habitació amb un cop de porta.
Està clar que el meu fill no vol escoltar. Té les oïdes tancades a les paraules de la seva mare.
-I tant! – vaig exclamar empipada i amb sornegueria a través de la porta tancada – Totes les dones treballen amb un tractor si fa falta o fan llenya amb la motoserra si cal, com faig jo!
Per què em treu tant de polleguera? Em sento com si m´hagués deixat amb la paraula a la boca.  Hi ha moments en que no puc menys que pensar en si val la pena tenir un fill, quan aquest sembla estar  tant obsedit en voler convertir-se en un home descerebrat en lloc d´una persona assenyada. Jo que precisament m´havia proposat com un repte personal que el meu fill no s´assemblés mai de la vida a un masclista més… Però no és fàcil lluitar tota sola contra tots els estímuls que li empenyen cap el camí contrari al que jo voldria que agafés.

Autor: Maite Mateos
Finalista Tercer Concurs de relats breus de les Garrigues “En femení”

CAMINO CONTRARIO

Intuyo que mi tempestad interior difícilmente se calmará por mucho que sienta el penetrante aroma del tomillo, al pisarlo, mientras recorro campos y más campos de olivos medio dejados… Es culpa mía que estén así de abandonados, lo sé. Pero no siempre me siento con fuerzas para coger el tractor y pasar la picadora y ya haría falta. Hice la poda lo mejor que pude, aunque soy consciente de que mi técnica provoca las chanzas de todos los labradores del entorno. Pero me da igual. A pesar de las críticas, pude disfrutar de una cosecha aceptable la temporada pasada, algo que no pueden decir otros que presumen de llevar años y años podando. No soy hija de esta tierra pero, soy hija de la Tierra y  removerla es lo que realmente me da vida. Removerla y vivir en pleno contacto con ella.
Y es que para mí los pueblos y las ciudades son como cementerios, donde se amontonan los vivos con los muertos asfixiándose los unos con los otros. Se organizan en pisos a modo de nichos o en casas, chalets y lujosas mansiones como panteones a medida de sus posibilidades económicas… Qué negocio el de la muerte y qué negocio el de la vida… Pero, siempre para los demás. De todo ello es de lo que reniego.
Mis pasos continúan siendo nerviosos y enérgicos. Lo sé. Es difícil contenerse cuando la indignación sobrepasa la razón e invade todo el cuerpo. Furia es lo que siento. Puede ser más que furia pero, no encuentro las palabras en esta lengua que es la mía y no lo es porque, no siempre ha formado parte de mi interioridad. Pese a todo, me veo obligada a esforzarme, a hacer mías por igual palabras como “timó”, “farigola” o tomillo, de la misma manera que hago mías las rocas de caprichosas formas que me rodean y que me invitan a imaginar mil y una fantasías. Eso consigue relajarme un poco y dejo escapar un suspiro. Y pienso en lo que me ha puesto furiosa. En las palabras de mi hijo.
-Todas las mujeres sois iguales.
¿Cómo no he sido capaz de inculcarle que nadie es igual a nadie? Qué daño han hecho las exaltadas palabras tan socialmente aceptables de que todos somos iguales… La igualdad puede ser muy positiva, pero también puede serlo la diferencia. Todo es relativo. ¿Qué entendemos por igualdad y qué entendemos por diferencia?
-¿Y todos los hombres sois iguales? – repliqué yo llena de rabia -. Sí, ya lo sé, ahora me dirás que a ti ya te parece bien ser como todos los hombres. Ser un hombre es una cosa buena ¿verdad? Y pobre de ti que muestres algún indicio de diferencia, porque en seguida serías víctima de todas las burlas. Que si “mariquita” o… coses peores. ¿Y a ti te parece bien que funcionen así las cosas? ¿Realmente piensas que ser una mujer es una cosa mala?
-Pues… En el “insti” hay un “profe” que dice que los hombres son muy superiores a cualquier mujer y la prueba de ello es que todas las grandes personalidades de la historia, todos los grandes científicos y artistas, con contadas y raras excepciones, son siempre hombres y yo creo que…
-¿Y tú piensas que todo lo que explican los profesores o quien sea, es un acto de fe? Piensa, te digo siempre y no creas absolutamente nada. Intenta eliminar la palabra creer de tu vocabulario, de tu mente. Te lo he aconsejado más de mil veces y nunca será suficiente, al parecer.
-Ya pero si hay pruebas irrefutables…
Yo comenzaba a perder la paciencia
-¿Pruebas irrefutables? ¿De qué? ¿De que los hombres son superiores a las mujeres? ¿Y quién ha creado esas pruebas? ¿Quién ha seleccionado a los personajes supuestamente destacados de la historia? ¿Quién decide que un personaje destaca más que otro? Si en la sociedad en la que vives todavía se educa a un hombre para que invierta todo su tiempo en sí mismo, en estudiar o trabajar y a una mujer la educan para que invierta parte de su tiempo, o todo, en las tareas domésticas además de estudiar o trabajar, ¿Quién crees que son los que tienen más oportunidades para destacar en su trabajo o en la historia?
-Pues a mí siempre me exiges que haga la cama, ordene y te ayude con todas las tareas de la casa o del campo. Entonces, ¿no tendré oportunidades para destacar en los estudios? –me preguntó retador.
-¿Tu y yo no nos repartimos el trabajo para poder tener los dos las mismas oportunidades? – le contesté con otra pregunta -. ¿Por qué crees que tú deberías tener más oportunidades que yo para destacar o para tener más tiempo libre? No somos iguales, porque yo soy como soy y tú eres como eres pero, eso no quita que los dos seamos personas y como personas hemos de ayudarnos y esforzarnos para vivir en armonía. Si tú piensas que tienes más derecho que yo a tener tiempo libre o más oportunidades simplemente porque eres un hombre, o un hijo o alguien mejor que yo, romperás esa armonía, provocarás insatisfacción y la convivencia será difícil o imposible. Y eso es lo que ocurre también en la sociedad en general, en un nivel más amplio.
-Muy bien pero, el caso es que siempre me estás sermoneando y por tanto eres como todas las madres y como todas las mujeres – me dijo antes de volverse y encerrarse en su habitación con un portazo.
Está claro que mi hijo no quiere escuchar. Ha cerrado los oídos a las palabras de su madre.
-¡Y tanto! – exclamé enfadada y con sorna a través de la puerta cerrada. – ¡Todas las mujeres trabajamos con un tractor si es necesario o cortamos leña con la motosierra si hace falta, como hago yo!
¿Por qué me saca tanto de quicio? Me siento como si me hubiera dejado con la palabra en la boca. Hay momentos en que pienso en si vale la pena tener un hijo cuando éste parece estar tan obsesionado en querer convertirse en un hombre descerebrado en lugar de en una persona razonable. Yo que precisamente me había propuesto como un reto personal que mi hijo no se asemejara nunca a un machista más… Pero no es fácil luchar sola contra todos los estímulos que le empujan hacia el camino contrario al que yo querría que tomara.

Traducción: Maite Mateos