Virginia Woolf. Reflexiones acerca de la identidad sexual.

… El hombre mira el mundo de frente, como si estuviera hecho para su conveniencia y aderezado a su gusto. La mujer le lanza una mirada de soslayo, llena de sutileza, de suspicacia incluso. Si los dos hubieran vestido la misma ropa, es posible que su manera de pensar hubiera sido también la misma. Tal es el parecer de algunos filósofos que no dejan de ser sabios, pero en conjunto nosotros nos inclinamos por otro. Felizmente, la diferencia entre los sexos es una diferencia de gran hondura. La ropa no es sino un símbolo de algo escondido muy adentro.

(…)

Por diferentes que sean los sexos, se entremezclan. En todo ser humano hay una vacilación de un sexo al otro, y a menudo es sólo la ropa lo que mantiene la apariencia masculina o femenina, mientras que por debajo el sexo es lo contrario de lo que es por encima. De las complicaciones y confusiones resultantes todo el mundo ha tenido experiencia.

Virginia Woolf. Orlando
Alianza Editorial 2012
Pág. 173-174

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Amin Maalouf. Pensamiento o credibilidad…

En una sociedad como la nuestra, la vergüenza es un instrumento de la tiranía. ¡La culpabilidad y la vergüernza, eso es lo que se han inventado las religiones para llevarnos las riendas tirantes! ¡Y para impedirnos vivir! Si los hombres y las mujeres pudieran hablar abiertamente de sus relaciones, de sus sentimientos, de sus cuerpos, toda la humanidad sería más floreciente y más creadora.

Amin Maalouf. Los desorientados
Alianza Editorial 2012
Pág. 215

Hay muchísimos elementos en los Evangelios que a un historiador escéptico como yo le resultan demasiado convencionales para ser ciertos. Según las ideas de entonces, los apóstoles tenían que ser doce, como los doce meses del año, como las doce tribus de Israel, como los doce dioses del Olimpo; y Jesús tenía que morir a los treinta y tres años, la edad emblemática a que murió Alejandro. No podía tener ni hermanos, ni mujer e hijos, y tenía que haber nacido de una virgen. Muchos de los episodios están manifiestamente mejorados y posiblemente tomados de leyendas anteriores, para que el mito se atenga a las expectativas de los fieles.

Amin Maalouf. Los desorientados
Alianza Editorial 2012
Pág. 408