NUEVA LEYENDA DE LA TORRE DE ESCALÓ

Puso en marcha el 2 CV y enfiló decidida la cuesta hacia la torre. Sentía el revoltijo de ideas hasta en el estómago y lo comunicó al 2 CV a través del cambio de marchas.

Yo era ese 2 CV  y sentí temor por su forma temeraria de conducir. No me tranquilicé hasta que descendió de mi asiento después de haber aparcado a los pies de la torre. La vi observar el lugar con concentración, con una mirada siniestra que no presagiaba nada bueno. La puerta de la torre se alzaba unos ocho metros sobre el suelo, por lo que resultaba imposible explorar el interior sin la ayuda de ningún tipo de escalera o cuerda. Se sentó pues bajo la puerta inaccesible, sobre una roca, sin importarle la humedad y el frío del lugar. Sacó entonces una navaja, la navaja de siete muelles de su abuelo; la navaja que le había regalado su abuela, su abuela tan recientemente llorada con lágrimas de recuerdos que perduran y que cobran vida como último legado… La daban fuerza y se la seguirán dando ahora que tanto la necesita.

Furgo

Observó la palma de su mano derecha y posó en ella el filo de la navaja. Fue presionando, presionando, hasta que empezó a correr la sangre, roja, caliente. Pero no la sentía, no sentía ni el dolor, tanto era el que ya llevaba acumulado dentro. Quería que éste huyera a través de la sangre.

Observó la palma de su mano izquierda. Posó en ella, también, el filo de la navaja y presionó, presionó, hasta que la sangre fluyó como fuego líquido.

Entonces se levantó ya algo mareada, dejando tras ella huellas de sangre allí donde posaba las manos. Se alejó de la torre y se dirigió hacia mí con mirada turbia. Puso en marcha el motor y la sangre empezó a correr volante abajo, tiñéndolo de rojo, manchando mi suelo,
mi asiento, comunicándome su sentimiento de… de algo traicionado. Traicionado por Ella misma y por Él.

De pronto ya no sentí más, sólo la pérdida del suelo bajo mis ruedas y un eterno caer, caer hacia la espesa niebla blanca que es la nada, o ¿lo es todo?

(Narración extraída de Cuentos narrados por un 2 CV)
Ilustración C. Ballester
Autor: Maite Mateos

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CUENTO NARRADO POR UN 2 CV

Ella dice que soy feo porque soy azul, soy viejo y hago mucho ruido, tanto, que se le quitan las ganas de hablar con Él. Pero conoce mi secreto y eso la da que pensar. Por eso me siento seguro. Mientras funcionen todas mis piezas seguiré dando tumbos por la carretera, lo sé muy bien.

Y ella, conociendo mi secreto ya no piensa que soy feo, no puede verme feo de ninguna manera. Solo ve dos caballos plateados y la silueta de un corcel negro que en realidad es la sombra de una yegua alazana hecha de fuego y viento.

¿Por qué odiará tanto el azul? No es más que un color. Pero sé que ya ha olvidado su odio, lo ha eclipsado la silueta del corcel negro y de la yegua alazana en la que yo me transformo para correr veloz y confundirme en las melodías de los números uno de los últimos quinientos años.

Así sueña e imagina Ella. Sobre todo piensa en el secreto, en nuestro secreto. Pero Él la hace retornar de ese otro mundo, su mundo, con una reticente pregunta ¿En qué piensas? ¿En qué pienso? Se pregunta Ella. Pero guarda silencio las más de las veces, retenida en mi mundo por el estrépito de mi motor. Y es que sabe que de todas formas Él también comparte el secreto. De hecho parte del secreto era solo de Él y mío, en principio. Pero ahora también es de Ella y el secreto ha crecido, ocupa ya el doble de lo que ocupaba. Pero yo soy grande. De hecho soy furgoneta capaz de cargar con todo: ladrillos, cemento, paja, alfalfa, pienso, viruta, sofás… y secretos, muchos secretos.

(Narración de carácter intimista y alegórica extraída de Cuentos narrados por un 2 CV)
Autor: Maite Mateos