¿PERDURABILIDAD O TRANSFORMACIÓN?

RESEÑA: BERTA ISLA – JAVIER MARÍAS

Introspectiva, obsesiva, Berta Isla es mucho más que una historia de espionaje o de amor. Es más, la supuesta historia de espionaje o de amor es en realidad una excusa, la épica, el marco para una auténtica historia de indagación, de reflexión, del estilo al que Marías ya nos tiene acostumbrados, con su mismo ritmo lento, hipnótico y denso de siempre. Pero, Marías es un autor al que se le puede perdonar la falta de ritmo, entre otras cosas, e incluso agradecérselo, precisamente por la riqueza y profundidad de sus reflexiones. Va más allá del típico tema de la búsqueda de identidad, porque en esta ocasión, el yo de Tomás Nevinson, el personaje principal, va difuminándose, perdiéndose a lo largo de la narración, pese a los ingentes esfuerzos de su compañera, Berta Isla, por intentar fijarlo, reconstruirlo, como si de un nuevo sudario tejido se tratara.BertaIsla
Sí. Berta Isla es como una nueva Penélope y Tomás Nevinson como un Ulises Contemporáneo que se ve obligado a llevar a cabo una gesta que resulta ser lo que no es, el fruto de un fraude y un autoengaño, una gesta enclavada entre Oxford y el turbulento Madrid de finales del franquismo. Porque Berta Isla pertenece al ciclo de Oxford, del que emergen reiterativamente personajes como Tupra y Peter Wheeler, al que pertenecen también novelas como Todas las alamas, Negra espalda del tiempo y Tu rostro mañana. Y en Berta Isla, una vez más, vuelven a ser continuas las referencias a las grandes figuras de la literatura como Dickens, Flaubert, T.S. Eliot y especialmente Shakespeare, que Marías utiliza sabiamente a modo de puertas hacia la digresión, hacia una rotación de pensamientos en torno a la vida como ilusión, la opacidad del mundo, el paso implacable del tiempo, las peculiares relaciones entre las personas o las ambigüedades de las relaciones amorosas.
Y si nos detenemos por un momento en este último tema, asistimos en Berta Isla a una profunda solidez de las ataduras (amor como atadura) por encima de las sospechas, las ausencias y las dudas. Y cierto, en Berta Isla no hay fidelidad, como sí la hay en la Penélope de Homero. Y sin embargo, hay una apuesta por la perdurabilidad del sentimiento amoroso. ¿Perdurabilidad o transformación?
Lo que rechina en Berta Isla es esa imagen repetida hasta la saciedad, ese modelo de mujer que espera, que aguanta, que se resigna a la intermitencia del otro en su vida. Pero, ¿Berta Isla se resigna o acepta? ¿Acepta porque simplemente no se ha presentado en su vida ningún otro hombre que haya logrado eclipsar completamente la imagen de Tomás Nevinson? ¿Supera realmente Berta Isla la imagen  de la resignación de Penélope? ¿Es Berta Isla un nuevo modelo de mujer idealizado desde la perspectiva masculina?
Marías hace hincapié también en otro tema recurrente de su obra, el oficio de narrar contrapuesto y análogo al oficio de vivir y al oficio del espionaje, que recoge una vez más la idea de la novela como una forma de conocimiento / reconocimiento de las complejidades de la vida. Porque, frente a la opacidad de las personas, tal vez, solo la novela sea capaz de devolver una imagen diáfana de las mismas.

Autor reseña: Maite Mateos

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