Contra la pretendida inferioridad de la mujer… (II)

 

Es desalentador escuchar aún a día de hoy, en boca de algunos, palabras de convencimiento acerca de la supuesta superioridad del hombre con respecto a la mujer. Y lo argumentan afirmando que las grandes personalidades de la historia, la ciencia, la cultura o el arte son todos hombres. Aún son capaces de retarte a que les menciones un solo nombre de mujer que se les pueda comparar.
Es posible que si eres una persona poco culta ese argumento te deje K.O. Incluso si eres una persona muy culta, esa afirmación te deje anonadado ante la desfachatez y la ignorancia del otro. Está muy claro que en la sociedad patriarcal en la que vivimos, se tiende a focalizar todo en torno a las figuras masculinas, a exaltarlas, mientras se deja de lado y mucho más olvidadas a las figuras femeninas. Y eso ha venido ocurriendo desde siempre y todavía ocurre. En los manuales escolares siguen apareciendo un sin fin de nombres de personalidades masculinas, por anodinas que sean y se siguen olvidando los nombres de las personalidades femeninas, por destacadas que sean. Para que luego se sigan preguntando algunos ¿Cómo es que todavía hoy, en los tiempos en que estamos, continúan existiendo reivindicaciones feministas? Incluso hay quien se avergüenza de ser considerado feminista por considerar innecesaria ya cualquier tipo de reivindicación. Muchos huyen como de la peste de poder estar bajo la sospecha de ser feminista, sobre todo muchas escritoras, que constantemente necesitan justificarse de estar escibiendo sobre mujeres para que no las encasillen bajo el clisé de estar haciendo una supuesta literatura de mujeres, una literatura aparentemente inferior a la literatura de hombres. Y la realidad es que no existe una literatura de mujeres, al igual que no existe una literatura de hombres. Pero es igual. Las mujeres necesitan justificarse una y otra vez. E incluso huyen del calificativo feminista prefiriendo otros como el de antisexistas. Pero viene a ser lo mismo ¿Hasta cuándo?
Es posible que las mujeres estén aprendiendo por fin a decir no, a abandonar a los hombres, a sustituirlos por otros u otras, a liberarse de las normas que las asfixian y que tienen siglos o milenios de antiguedad que las “avalan”, pero aún queda mucho por hacer y muchas caerán aún víctimas de la violencia de género o simplemente caerán víctimas de la incomprensión o la indiferencia ¿Hasta cuándo?

Maite Mateos

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