EL PUÑAL

Asegura que me quiere igual que siempre, tal vez más que antes pero, que quizá, nuestros caminos debieran separarse para siempre. Sus oscuras palabras cargadas de pesadumbre, desasosiego e insatisfacción, llegan a mis oídos y se introducen en mi interior como la afilada hoja de un acerado puñal. Y no entiendo nada. Solo sé que le quiero y que la idea de la separación está muy alejada de mis pensamientos, por mucho que reconozca que alguna vez aparece en ellos como una nebulosa amenazante. Una oscura nebulosa a la que condeno al destierro sin contemplaciones ante la angustia atenazante de la sola idea del distanciamiento y la separación. Entonces solo queda un dolor punzante, cortante en lo más profundo, como el que infligiría la fina hoja de doble filo de un largo puñal. Y la incomprensión. Si yo no quiero y él no quiere, si yo le quiero y él me quiere ¿Qué necesidad hay de separarse?
Y él insiste en que no quiere, pero debe y yo continúo sintiendo la fría amenaza del afilado puñal cerniéndose sobre mí.

(Narración extraída de Mil y un interiores)
Autor: Maite Mateos

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