A LA BÚSQUEDA DE UNO MISMO

RESEÑA: PENTIMENTO – LILIAN HELLMAN

Este es uno de los tres volúmenes de memorias publicado en 1973 de una autora que nació en Nueva Orleans y creció en el contexto del esclavismo del sur de USA, entre Nueva Orleans y Nueva York. Lilian Hellman participó del mundo efervescente de Hollywood como dramaturga y guionista y vivió muy de cerca conflictos europeos como la Guerra Civil Española o la Segunda Guerra Mundial, mantuvo contacto con varios personajes memorables como Samuel Goldwyn, Hemingway, Faulkner, Fitzgerald, Eisenstein… Entabló también una duradera amistad con Dorothy Parker y mantuvo una larga relación amorosa con Dashiell Hammett.

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Como intelectual simpatizante de ideas catalogadas de izquierdistas, Lilian Hellman fue investigada e incluida en la lista negra de la caza de brujas del senador McCarthy. Difamada y acosada se vió forzada a vender sus propiedades para sobrevivir.
Lilian Hellman era una acérrima defensora de las minorías raciales. Era una rebelde que renegaba de la hipocresía, de las falsedades, los convencionalismos, el amor romántico y los sentimentalismos, con una aguda percepción de la realidad que le tocó vivir.
Pentimento es el relato de una vida en la que avanza a saltos, hacia atrás y hacia adelante, alejándose de los formalismos narrativos, sin trazos de una estructura. Desde lo anecdótico, lo particular, desde el escepticismo y el desencanto, Lilian Hellman se aproxima al relato de los grandes fenómenos históricos, buscándose a sí misma sin cesar.
Una de las anécdotas más entrañables e interesantes de Pentimento se centra en el relato de la relación de Lilian Hellman con una amiga de toda la vida, Julia, relato llevado al cine en 1977, precisamente con el título de Julia, por Fred Zinnemann e interpretado por Vanessa Redgrave.

Autor reseña: Maite Mateos

DIALOGANDO CON LAS NUBES VII

Los poetas que recitan a continuación a penas pueden llegar a alcanzar un nivel que ha quedado tan alto, sin desmerecer en absoluto, pues de hecho reciben más muestras de aprobación que la misma Dolors Miquel. Y sin embargo, los versos de algunos, para mi gusto, se quedan en el limbo de una visión de la vida y la naturaleza, excesivamente urbanita o excesivamente metafórica y convencional, donde lo alegórico exige demasiados esfuerzos interpretativos como para contentarse con una simple audición.

Solo la otra poeta, Laia Carbonell, llega a rozar el listón de la primera, con unos versos reivindicativos y hermosos acerca de la nostalgia por el mundo rural perdido y olvidado de nuestros ancestros, esa otra manera de vivir no menos dura que la de hoy, que tan a tono está con mis propias meditaciones.

Porque la vida del ayer en el mundo rural para las clases más oprimidas fue tan dura como la actual, solo que de una dureza diferente. Todos sabemos o deberíamos saber que la naturaleza y el mundo rural es duro, salvaje y no tiene nada de idílico, como deberíamos saber que el mundo urbano es sórdido, salvaje y no tiene nada de idílico. Deberíamos superar esa mentalidad dualista de lo rural contrapuesto a lo urbano y viceversa y comenzar a comprender que hay matices, hay otros ritmos de vida, pero los hemos perdido. Hay otras maneras de vivir, pero las hemos olvidado, cuando del pasado aún queda mucho por aprender.
Lo cierto es que necesitamos un mundo rural diferente y un mundo urbano diferente, porque vamos mal, vamos directos hacia el colapso. Los poderosos, las oligarquías corruptas intentan dilatar al máximo el actual estado de cosas, pensando solo en sus intereses económicos particulares, en mantener sus privilegios. Algunas voces llaman a la insubordinación, a la rebelión pero ¿cómo llevar a cabo esa rebelión?
Algunos opinan que todos estamos demasiado acomodados, embrutecidos por el fútbol y el consumismo como para atrevernos a votar un cambio radical o a sublevarnos de forma violenta.
En principio no queremos violencia, pero las palabras como democracia o incluso república comienzan a antojársenos, o al menos a mí, como obsoletas. El sistema democrático más democrático, nunca es auténticamente democrático. Vivimos inmersos en un sistema democrático-capitalista del que difícilmente podemos escapar, que en el fondo encubre una dictadura. Existe la dictadura-monárquica-democrática. Llámala como quieras. En otros territorios sería simplemente una dictadura-oligarca-democrática. Unos están muy acomodados en ese sistema y ni lo reconocen. Ni lo quieren reconocer. Otros pensamos que no podemos escapar, aunque lo que realmente ocurre es que no nos atrevemos a escaparnos.
Lo cierto es que podemos hacer mucho más de lo que hacemos. Aunque votar no parece servir de gran cosa. Mientras no sea posible votar para poder cambiar de sistema…
Pero podemos no viajar o viajar de otra manera. Podemos consumir lo estrictamente necesario para la subsistencia física y espiritual particular de cada uno. Podemos asegurarnos de que la energía que consumimos en nuestras casas no provenga de centrales nucleares. Podemos evitar coger el coche para lo mínimo imprescindible. Podemos instalar placas solares en nuestras viviendas o negocios si nuestra economía lo permite…
En definitiva, se trata de darle prioridad a lo ecológico por encima de lo cómodo, de lo fácil. Algunos ya estamos haciendo muchas de esas cosas, pero no es suficiente. Tenemos que exigir más, mucho más de las grandes empresas, de los poderosos y de los políticos. Es más, tal vez habría que acabar definitivamente con toda la clase política, superar de una vez los marcos mentales limitantes de izquierdas y derechas y buscar otras maneras de gestionar los territorios y el mundo entero. Deberíamos exigir que se creen equipos de mandatos para la estricta gestión de los territorios por tiempos mucho más limitados, que no den ocasión a crear redes de corruptelas y oligarquías que puedan ser fácilmente manejadas por lo que hoy llamamos “lobbies”, grupos de intereses o cabildeos.
Debemos exigir que se instale de una vez la meritocracia y se acabe definitivamente con las influencias, los amiguismos, los funcionariados, los privilegios de los unos sobre los otros.

Continuará…

© Maite Mateos

UNA INMERSIÓN EN LOS MISTERIOS DE LA MATERNIDAD

RESEÑA: AMEBA – ANNA GUAL

Con este poemario, la catalana Anna Gual ganó el premio Rosa Leveroni de poesía en 2019. Se trata de una indagación, una inmersión en los misterios de la creación artística, análoga a la creación con mayúsculas, a la creación biológica, a la reproducción animal, a esa reproducción que implica una maternidad.

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Anna Gual, madre reciente en el momento de la confección de este poemario, aporta a través de sus versos su particular visión y vivencia de un tema poco explorado en la poesía catalana, a no ser de forma fragmentaria. En Ameba la maternidad se presenta como el tema unitario del poemario desde una voz potente y reflexiva, impregnada de un cariz tan científico como filosófico. Una voz envuelta en una belleza lírica impresionante.
De hecho son poemas gestados desde la analogía con la certeza científica de que todos los seres vivos provienen de las amebas, unos organismos unicelulares que en un momento dado, en la historia de la evolución, se dividieron en dos células. Y es a partir de esta potente imagen metafórica de la raíz o la célula única, que se aborda el tema de la maternidad, desde la perspectiva de la alteridad, desde la posibilidad de la no maternidad, desde el más puro existencialismo…

Autor reseña: Maite Mateos

DAIMONES

Strap el Luminoso asiente ahora lleno de confianza. Observa atentamente el camino y repasa cada una de las localizaciones de los círculos laberínticos. De pronto, pasa rozándole Gubia, el Daimón de la Encantadora de Piedras, gritando la palabra ¡atención! Mientras se encarama a un árbol cercano con suma agilidad. Los Dips deben andar muy cerca. Fork y Strap observan detenidamente todo lo que les rodea y los Airones se mueven precavidamente en círculos constantes en torno a ellos, nerviosos y agitados. Pero no es un Dip cualquiera el que les acecha ahora atraído por el Daimón de la Encantadora de Piedras, sino una figura gigantesca y de aspecto fluctuante entre lobuno y ovino. Les está observando desde lo alto de una roca gigantesca.
-¡Perfecto! Esto es lo que andábamos buscando. Un buen auditorio. Porque nada nos congratula más que hallar a alguien dispuesto a escuchar y a entender que la situación que estamos viviendo es muy compleja. Y sin embargo, no tardaremos en hallar soluciones y en poner orden en todo este…
Fork y Strap se miran significativamente. Los dos han percibido claramente el brillo rojizo de los ojos del Dip al pronunciar su discurso, un bonito discurso que están dejando que dure demasiado y los está poniendo en peligro.
-¡Vacuo! – lo interrumpe Fork el Oscuro repentinamente.
-¡Vacío! – añade Strap el Luminoso.
El Dip de Necroligarka los escucha con horror al sentir que una fuerza misteriosa comienza a tirar de él, obligándolo a avanzar sobre la roca en la que se había encaramado, hasta caer repentinamente sobre una losa en el que una espiral laberíntica ha comenzado a girar vertiginosamente, en torno a él, absorbiéndolo por completo.

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Los Daimones de Endora ven entonces que otros Dips de aspecto lobuno, que habían comenzado a rodearles por todas partes, tratan de huir ahora despavoridos y Strap el Luminoso corre tras ellos seguido de Fork el Oscuro, gritando los dos:
-¡Vacío!
-¡vacuo!
-¡Vacío!
-¡Vacuo!
Los Dips de Necroligarka corren en todas direcciones, intentando defenderse con más palabras:
-Es ignominioso este…
-Es una indecencia que no…
-El estado de derecho y la democracia…
-La constitución impide…
Pero no acaban de pronunciar sus frases cuando se ven absorbidos por los círculos laberínticos más cercanos, que no paran de girar furiosamente impulsados por las palabras de los Daimones de Endora y les atraen con una fuerza gravitatoria imposible de vencer.
Finalmente, las espirales se detienen una vez perdido todo impulso, tras un silencio repentino, sin que quede ni un solo Dip de Necroligarka a la vista.
-¡Buen trabajo! – exclama Gubia, la gineta de Belisama mientras desciende al fin del árbol en el que se había encaramado-. No habéis dejado escapar ni uno solo. O eso espero. Todos deben estar ya bajo el control de la Gran Encantadora.
-Todos no. Solo los que rondan por estos territorios. Aún quedan muchos más. Pero por el momento pronto sabrán en la aldea que ya podrán ir saliendo tranquilamente de sus casas. Todo debe ir volviendo a su cauce normal, aunque aún falta muchos Dips que atrapar en las espirales laberínticas que deberían trazarse por doquier – afirma Fork el Oscuro.
-Sin olvidar las palabras adecuadas – añade Strap el Luminoso.
-De hecho, los círculos laberínticos y las palabras no son más que herramientas de canalización. Lo que cuentan no son las palabras, ni las piedras. Lo que cuenta es el sentido y la emoción que pueden ser capaces de encerrar, a menudo cambiante, transmutable…
Strap el Luminoso no acaba de entender éstas últimas afirmaciones de Fork el Oscuro.
-¿Estás diciendo que, de hecho, cualquier palabra o símbolo grabado en una piedra hubiera servido? – pregunta Strap desorientado.
-Por supuesto que no. Pero sí todo símbolo o palabra llena de contenido y sobre todo de emociones.

© Maite Mateos

PROMESAS ENVUELTAS EN VACUAS FANTASÍAS

RESEÑA: TE TRATARÉ COMO A UNA REINA – ROSA MONTERO

Retrato crudo desolado y sórdido de unas relaciones humanas llenas de dolor, incomprensión, violencia y soledad, proyectadas en unos diálogos y unas descripciones potentes, intensas, apasionadas. Es una historia ubicada en un degradado espacio urbano, impregnado de un realismo descarnado, en la que todo gira en torno a un cochambroso local nocturno madrileño, el Desiré, cuya pintura descascarillada del interior, que representa una escena caribeña evocadora de un legendario y suntuoso club cubano, proyecta de forma contrapuesta los anhelos esperanzadores de algunos de los personajes que lo frecuentan, personajes como Bella, Poco, Vanessa, Antonio, Damián, Antonia… Personajes cuyas relaciones erótico-amorosas se entrecruzan. Son todas unas relaciones marcadas por la ideología de género, por el patriarcado, ideología reflejada aquí claramente en las letras de los boleros, una ideología en la que todos los personajes de la historia viven atrapados. Todas las parejas que se forman en la novela tienen en común la enorme diferencia de edad entre ellas. En unas el viejo es él. En otras la vieja es ella. Y es en esa enorme diferencia de edad y la diferencia en el sexo del que ostenta más edad donde se concentran todos los prejuicios, todos los tabúes sociales marcados por la sociedad patriarcal.

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En esta historia ya el título, Te trataré como a una reina, letra de bolero que promete una historia de amor de bolero, anuncia un romance heterosexual, que es lo más aceptable socialmente, donde la mujer debe ser la que adopte un papel dependiente, pasivo, de víctima y el hombre el papel activo, un papel que también le victimiza, alimentando sus inseguridades.
Publicada en 1983, Te trataré como una reina es una novela en la que la autora madrileña Rosa Montero, con pluma magistral, quiere transmitir claramente que la promesa de protección a través de la fusión con el ser amado no es más que una fantasía. Todos los personajes de la historia fracasan en la búsqueda de ese falso poder liberador que ofrece el discurso del bolero, concretamente aquí en el ámbito popular, (como en otros ámbitos se ofrece ese mismo discurso, esa misma promesa, a través de otros estilos musicales u otras manifestaciones culturales como la literatura, el teatro, el cine…) Un discurso que solo consigue condicionar una falsa visión del mundo para atraparnos a todos en esa ideología patriarcal que ostenta el poder.

Autor reseña: Maite Mateos

DAIMONES

La ruta de los círculos laberínticos está plagada de numerosos conjuntos escultóricos creados por la Encantadora de Piedras. Lástima que por todas partes se vean aún los estragos de la riada. Son numerosos los troncos, ramas secas y basuras arrastradas por la fuerza del agua, que han acabado empotrados aquí y allá, en un desorden desolador. Las aguas del río corren turbias, impulsadas por una fuerte corriente, mientras Gubia les va mostrando una a una la situación de las espirales laberínticas.
-Esta es la última espiral de la ruta – les dice al fin señalando el suelo.
Strap que no se había percatado que estaba casi justo en el centro de un enorme círculo laberinto, entre las rocas, trata de alejarse hecho un manojo de nervios.

-No te preocupes – se carcajea el Daimón de Belisama, no te va a absorber. Para eso alguien debería pronunciar unas palabras determinadas…
Strap el Luminoso mira a Fork el Oscuro con preocupación, a su pesar. Aún ignora por completo cuales deben ser esas palabras enigmáticas. Pero su compañero permanece sereno como siempre. Imperturbable. ¿Sabrá ya cuales son?
Gubia se despide entonces provisionalmente de los Daimones de Endora. Debe seguir el rastro de los Dips y atraerlos hasta la ruta de los círculos laberínticos.
Los Airones y Fork se vuelven para desandar el camino andado, mientras Strap sigue con la mirada la figura llamativa del Daimón de Belisama, que se aleja de ellos rauda como un rayo. El joven Daimón se da la vuelta, entonces, para reunirse con sus compañeros. Recuerda que no deben separarse. Y avanza pensativo, sin parar de darle vueltas a las enigmáticas palabras que se siente incapaz de encontrar. Inspira y expira y deja pasar los pensamientos, recuerda para sí ¿y si las palabras son tan simples como esas? Inspira y expira… Repentinamente excitado corre a situarse junto a Fork el Oscuro.
-Lo sé – se adelanta a explicar el mayor de los Daimones de Endora –, ya has encontrado las palabras. O al menos te has aproximado mucho a ellas. Me alegro de que por fin hayas entendido que pensar no es caer en la confusión de los pensamientos. Aprender a pensar es reflexionar. Inspirar y expirar contienen la idea de vacío y pleno. Lleno y vacío. Pleno y vacuo. Como vacuas son siempre las palabras de los Necroligarkas, siempre vacías de contenido. Expiradas continuamente. Sin llegar a ninguna parte. Palabras Vacías. Pensamientos vacíos. Con la única idea de confundir. Siempre hay alguien dispuesto a aprovecharse de la confusión de los demás. Los Necroligarkas son profesionales de la confusión. Por eso Endora nos advertía sobre las palabras de los Dips ¿recuerdas? Estoy seguro que las palabras vacío o vacuo son las más potentes, las más cargadas de contenido en este caso. Y Las palabras vacías deben afrontarse con las palabras más llenas de contenido…

Continuará…

© Maite Mateos

BAJO EL EMPEÑO DE CAMBIAR EL MUNDO

RESEÑA: MÁS DE CIEN POEMAS – BERTOLT BRECHT

Partiendo de la base de que Bertolt Brecht fue un autor de origen alemán, considerado como uno de los más importantes pensadores y dramaturgos del siglo XX, etiquetado a menudo como marxista o comunista, cuando su ideología se acercaría más al anarquismo que a otra cosa, fue perseguido por el nazismo, lo que le condujo durante cierto tiempo a vivir en el exilio. Pero se suele pasar por alto que Brecht fue también un prolífico y excepcional poeta, muy comprometido con la ética y el sufrimiento humano. En todas sus obras denuncia cualquier forma de opresión, así como el materialismo, las guerras, la violencia, el nacionalismo…

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Sus versos son muy potentes, intensos, controvertidos e incitan a la reflexión, pero con un estilo muy directo y accesible, tanto, que más de uno, prefiere definir sus versos como poesía de combate. Y es que, sin renunciar a la rima, Brecht rechaza las convenciones de la literatura burguesa para convertirse en altavoz del pueblo y otorgarle un merecido protagonismo. No es de extrañar que haya quien rechace sus formas estilísticas y dude de que los versos de Brecht puedan ser considerados como poesía, pues en ellos, alejándose de la lírica tradicional, muestra con toda crudeza y a menudo con sarcasmo, la realidad de la vida, la realidad de la condición humana, y pese al bajo concepto que a menudo ésta le inspira, o precisamente por ello, no ceja en su empeño de intentar cambiar el mundo, de intentar abrir los ojos de todos en un intento de que dejen de existir oprimidos y opresores. Y cuán necesarios son aún este tipo de versos, versos siempre en busca de más y más lectores…

Autor reseña: Maite Mateos

DIALOGANDO CON LAS NUBES VI

Hay mucha cola para entrar en el recinto del museo de la vida rural. Y no es porque ahora precisamente todos se interesen por la vida rural o los recitales de poesía, sino porque como se han establecido una serie de medidas de seguridad ante la pandemia de coronavirus que estamos viviendo en los últimos meses, están haciéndonos entrar con cuentagotas en el recinto, para controlar el aforo, obligados todos a usar mascarillas bajo pena de multa y a lavarnos las manos con hidrogeles abrasivos cada vez que entramos en cualquier establecimiento o edificio público.

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Mi amigo y yo nos miramos con resignación mientras rebuscamos nuestras mascarillas y nos la ponemos sumisamente. Sabemos perfectamente que estamos llevando a cabo un acto de excesiva credulidad, que tal vez sirva de bien poco, si es que sirve de algo. Todas las informaciones al respecto son contradictorias y provocan demasiada confusión. Si acaso, sirve para evitar una multa y las malas miradas de los que creen firmemente que la mascarilla les protege. Tal vez es así y protege realmente. Tal vez no. No está claro. Y en el momento en que algo no está claro y genera debate la duda está servida. La duda, la desconfianza y el miedo. Ante la situación de pánico generada por esta pandemia, ahora por ahora es imposible ejercer el derecho a actuar libremente, siempre bajo la premisa del respeto por los demás. Pero, ¿qué ocurre cuando eres tú el que no se siente respetado? Te tienes que reprimir por miedo a la multa o a los malos rollos. Eso es lo único que está claro. Bien, me reprimo. Nos reprimimos mi amigo y yo. Nos ponemos las mascarillas. Pero no nos callaremos. Ya encontraremos la manera de expresar nuestra disconformidad con lo que está ocurriendo, aunque por ahora nos limitemos a susurrarla.
De pronto percibo como la señora que me sigue en la cola me roza la espalda con su hombro y ni parece percatarse de nada, tan absorbida está en la conversación que mantiene con sus acompañantes. La mayoría no mantienen las distancias y no sé si sentirme indignado o resignado ante la incongruencia de todo.
¿No es absurdo tener que ponerse una mascarilla por un tema de supuesta seguridad y en cambio nos obliguen a hacer cola, una cola en la que la gente no está respetando las distancias de seguridad impuestas por las autoridades?
Superada por fin la frontera de la recepción y con las manos empapadas en hidrogel, nos dirigimos mi amigo y yo a los jardines del recinto, donde está a punto de comenzar el recital de poesía.
Con los rostros semiocultos tras las mascarillas es difícil distinguir a un posible conocido de otro entre los asistentes. Se supone que hemos venido a abrirnos, a relacionarnos y hacer contactos. A algún conocido hemos podido identificar ya pero, todas las sillas de madera están ocupadas o reservadas. Hay poco espacio pues aquí sí que se están guardando distancias de seguridad entre los asientos.
Mi amigo y yo nos miramos y nos encogemos de hombros, para acabar sentandonos de mutuo acuerdo en lo que fuera una antigua cruz de término de piedra, ahora bellamente emplazada en el centro del jardín del museo de la vida rural, a modo de monumento a una época pretérita de la que apenas quedan ya vestigios. Mi amigo y yo volvemos a sonreírnos con complicidad, encantados de sentir la calidez de unas piedras centenarias y seguramente más que milenarias, bajo nuestros cuerpos.
Observo mi entorno mientras espero a que dé comienzo el recital de poesía pero, nada ni nadie acapara mi atención. Le doy vueltas al díptico amarillo anaranjado que nos han entregado en la entrada para acabar abriéndolo. Releo el nombre de los poetas y los cuatro datos acerca de sus trayectorias literarias.
Son dos poetas femeninas y tres poetas masculinos. Una paridad más o menos aceptable. Lo curioso es que de ellos se menciona que al margen de la literatura viven económicamente de la docencia, mientras que de ellas no se da ninguna pista clara acerca de la realidad de su sustento económico, al margen de algunas traducciones o algunos proyectos culturales varios, que imagino que tampoco darán mucho de sí. Porque ya se sabe que, de todas las creaciones artísticas la poesía se cuenta entre las más marginadas económicamente hablando, si no es la número uno de las marginadas y parece ser que si eres mujer y poeta, doblemente marginada…
Repentinamente hace acto de presencia sobre el escenario la presentadora de esta gala de la lírica para explicarnos que el primer poeta que debía deleitarnos con sus poemas, no nos acompañará hoy, debido precisamente al temor ante la pandemia, si no entiendo mal.
De todas formas, la presentadora se muestra satisfecha por el éxito de afluencia de público. Afirma que eso demuestra que no todos somos víctimas del miedo a la pandemia por igual y nos agradece que en pro de la cultura continuemos moviéndonos, pese a todo. Porque precisamente es la cultura la que debe alzarse sobre el miedo y la ignorancia. En eso me muestro totalmente deacuerdo, convertido ya en todo oídos, dispuesto a disfrutar.
Los primeros poemas los recita la misma presentadora del acto, en representación del poeta ausente y se me antojan bastante convencionales y rimbombantes. Rechina el exceso de rimas, tal vez. No me tocan ninguna fibra, la verdad y me distrae la llegada de un nuevo conocido que nos saluda mientras se sienta junto a nosotros, sobre la misma cruz de término que hemos convertido en un banco de piedra provisional.
Seguidamente sube al estrado la primera poeta, una mujer de aspecto desenfadado, entrada en años pero, embargada por una sorprendente energía juvenil que se multiplica justo al pronunciar sus primeras palabras, que nos aclaran las fuentes de su más reciente inspiración, la lectura de un libro del marqués de Sade, textos de Juan de la Cruz y poemas de Emily Dickinson. Una intertextualidad explosiva que estalla en sus primeros versos para expresar, sin complejos de ningún tipo, la verdad o las verdades que todos encerramos en nuestro interior y que tendemos a reprimir, unos más que otros. O unos con más éxito que otros.
Está claro que Dolors Miquel, la poeta estrella sin duda alguna ya para mí de este recital, no tiene pelos en la lengua, no reprime en su interior nada en absoluto y eso provoca toda mi admiración y no solo por el contenido de sus magníficos versos, sino también por toda su desenvoltura, que despierta en mí una creciente envidia que a duras penas puedo contener. Yo sería incapaz de recitar así, de expresarme con esa vehemencia, con esa pasión tan embargada de seguridad. Envidio esa seguridad en sí misma y esos versos tan llenos de luz, tan bestiales y transgresores. Una total sublimación erótico-mística, dirán algunos después. Yo no habría sabido expresarlo mejor.
Al acabar es aclamada mayoritariamente por el público con infatigables aplausos, pero también se oye alguna que otra muestra de indignación e incomprensión por parte de ciertos oyentes.

Continuará…

© Maite Mateos

DIALOGANDO CON LAS NUBES V

Todavía hace muchísimo calor pese a lo avanzado de la tarde. El sol sigue picando con fuerza y el cielo tiene una extraña tonalidad gris azulada que sorprende aún más por el hecho de que repentinamente no se ve una sola nube en el horizonte. Pasamos junto a los restos de un incendio acontecido hace dos años que me obliga a pensar en la mala gestión de nuestros bosques, tan abandonados, tan sucios. Solo nos acordamos de los bosques cuando se queman. Olvidamos que se puede vivir de otras maneras, calentando nuestras casas de otras maneras, recogiendo leña, pastoreando los bosques, manteniéndolos más limpios y alejados de la amenaza del fuego. Pero estamos olvidando tantas cosas…

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De pronto veo como todos los coches que nos preceden por la carretera han reducido la marcha para acabar deteniéndose junto a un hombre vestido con un uniforme, pero no de policía, sino de obras públicas o mantenimiento de la calzada. A saber. Algo debe estar pasando, porque todos los coches se esfuerzan por dar la vuelta. Cuando alcanzamos nosotros al hombre del mantenimiento de la calzada, nos explica que ha habido un accidente múltiple y no podremos continuar por esa vía. Nos pregunta que a dónde nos dirigimos. Se lo explicamos y nos aconseja como alternativa que demos la vuelta, como el resto de coches y cojamos la autopista para poder continuar nuestra ruta.
Mi amigo resopla mientras da la vuelta y yo le comento que conozco otro itinerario que nos permitirá seguir la marcha dando algo de rodeo también, pero que nos evitará el gasto de la autopista. Y con todo, él no quiere aventurarse. Se niega a descubrir caminos nuevos. Prefiere ir a lo seguro y no llegar excesivamente tarde al recital de poesía. Aunque nadie nos espera. No somos nosotros quienes en esta ocasión recitaremos. Es un recital de más envergadura que no tiene cabida para unos pretendidos don nadie de la literatura. Aunque el nombre de mi amigo sí que es bastante conocido en otros ámbitos artísticos, me recuerdo a mí mismo con una pequeña chispa de envidia que, en seguida trato de ahogar en emociones más constructivas, como el aprecio y la admiración. Y total, me digo, no debería pretender ser más conocido, ni valorado. Debería bastarme con valorarme yo mismo.
Pero claro, difícilmente obtendré una remuneración económica si nadie valora mi trabajo. Ya es bastante difícil que un autor obtenga una remuneración por su trabajo, por mucho que sea valorado, a no ser que cuente con un ingreso monetario suplementario por otra actividad al margen de la creativa… ¡Qué triste! Mejor no seguir por aquí porque cuando me pongo a pensar en el poco valor que se le da al mundo intelectual y a las artes en general me deprimo.
Ya hemos pasado el peaje y en el parking del museo de la vida rural, donde se celebra el recital poético, nos ha costado un poco encontrar un rincón donde aparcar el minúsculo coche de mi amigo. Si hubiéramos llegado en mi enorme tartana habríamos tenido que aparcar en la otra punta de la población y acercarnos al museo caminando. Pero que más quisiera yo que volviéramos a movernos todos en tartanas, en carros tirados por caballos de los que ya hemos olvidado sus diferentes nombres y que mi coche no fuera de diesel, si no que tuviera esas evocadoras ruedas de madera que ahora mismo veo apoyadas sobre las paredes del parking.
Eso sí que era otra forma de vivir, rodeados de caballos, mulos y burros por todas partes, respirando estiércol, vale, pero no los purines y los fitosanitarios que respiramos ahora cada vez que un agricultor deja que le vendan la idea de que sin sulfatar o aplicar herbicidas en sus cultivos no alcanzará el nivel productivo óptimo que le permita obtener un buen rendimiento económico.
Y me pregunto, ¿después de invertir en el tractor, en el diesel, en los aperos del tractor y sus reparaciones, en los cultivos y en los productos fitosanitarios que supuestamente previenen o acaban con las plagas y las presuntas malas hierbas, al margen de los posibles seguros y otros gastos varios, pueden obtener los agricultores realmente un aceptable rendimiento económico por su trabajo? Por no hablar del plus del pago de las cuotas que supone sumarse a la agricultura ecológica.
Y me pregunto también ¿qué tiene de ecológica una agricultura que usa tractores para roturar la tierra, cosechar o lo que sea? Una agricultura o una ganadería realmente ecológica debería ser solo la que utiliza exclusivamente los medios tradicionales de hace siglos, en los que no existía ni la gasolina ni el diesel, ni productos fitosanitarios o veterinarios altamente contaminantes.
Solo los que apuestan por la agricultura y la ganadería tradicional de los siglos pasados deberían merecer subvenciones. Todo lo demás es agricultura y ganadería industrial que nada tiene de ecológica, por mucho que algunos se precien de merecer esa etiqueta pagando cuotas especiales para ello.
Todos necesitamos comer, consumir productos agrícolas y ganaderos y en cambio, el agricultor y el ganadero están cada vez más empobrecidos. A duras penas subsisten si no es por las subvenciones y en algunos casos, ni aún así. Subvenciones que luego utilizan para ayudar a pagar tractores y accesorios cada vez más grandes y caros, o para pagar más y más productos fitosanitarios y veterinarios contaminantes.
Vamos mal. Por mucho que en el fondo desconozca el tema pues, yo precisamente no vivo del mundo rural, sé que vamos mal. Porque sí vivo en el mundo rural y observo cada día a los que viven del mundo rural y solo sé que vamos mal. Estamos atrapados en una rueda infernal de la que parece imposible escapar.
Dicen que todo es culpa de la globalización y de los distribuidores… Pero lo mismo pasa en muchos otros sectores. No lo sé. No pretendo ser un experto en ninguno de estos temas, de hecho en el fondo no sé nada de nada, pero todo esto me da que pensar, me preocupa.
Tampoco sé absolutamente nada de economía pero, tal vez, si saliera más caro producir en serie y al por mayor, aplicando impuestos elevados sobre esos productos, que producir artesanalmente y al por menor, mejoraría mucho la economía de todos en general. Dejaría de ser beneficiosa para unos cuantos sí, para esos que ahora mismo se están beneficiando del sistema actual a costa de la salud y la economía de muchos otros.
El producto artesanal y la materias primeras necesarias para crear cualquier producto deberían estar exentas de impuestos, lo mismo que los productos de primera necesidad, mientras que todo lo demás, incluídos los alimentos de importación deberían estar grabados con elevadísimos aranceles. En el momento en que los productos de cercanías y los productos artesanales sean los más baratos, todos compraremos prioritariamente productos artesanales y de cercanías, mejorando la economía de la mayoría. Porque lo que está claro es que por el camino que vamos, vamos mal.
Ahí la tenemos hoy, la vida rural relegada en un museo porque la realidad es que ya ha dejado de existir la vida rural como tal. Los agricultores y ganaderos forman parte hoy día de un enorme engranaje industrial del que difícilmente pueden evadirse. Agricultura y ganadería industrial. Todo en manos de los intereses económicos de unos pocos en detrimento del utópico bien común.
Y sé que peor aún lo tienen los auténticos artesanos. Y no hablo solo de los artesanos de productos alimentarios. Hablo de los artesanos en general, de cualquier tipo de producto, de los pocos artesanos que quedan aún hoy día que se ven obligados a cotizar como empresarios o profesionales, que pagan cada mes unas cuotas abusivas como autónomos, y declaran y pagan cada tres meses unos impuestos por unos beneficios que no son tales, sino eternas pérdidas. Porque es imposible competir con los productos fabricados en serie, con materiales de baja calidad y a menudo con mano de obra esclava. Porque el esclavismo sigue existiendo en muchísimos rincones de este mundo, aunque no queramos o no podamos verlo. Vamos mal.

Continuará…

© Maite Mateos

UNA EVOCACIÓN DE LA NATURALEZA PRIMIGENIA

RESEÑA: LLIBRE DE REVELACIONS – LAIA LLOBERA

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Libro de poemas con bellas resonancias impregnadas de cultismos elitistas, que oscilan entre claroscuros, entre una cierta áurea críptica y distante y una nítida aproximación a la naturaleza primigenia, a la reivindicación de lo femenino que hay en todos nosotros, hombres y mujeres, al conocimiento ancestral, en donde perduran trazas de un romanticismo elegante, embriagador, convencional, con cierto aire de tímido vanguardismo y reflejos de la cultura y la filosofía del mestizaje, de esa cultura que navega entre lo occidental y lo oriental.
Es un libro que cierra un ciclo místico iniciado en las dos obras precedentes de la catalana Laia Llobera, “Certesa de la llum” y “Boscana”. Una poesía que habla de piedras, astros, sueños y adivinación, de la impronta del espíritu y del amor, con una fuerza y una voz lírica singularísima.

Autor reseña: Maite Mateos